Si remamos sólo por un lado, inevitablemente giraremos en círculos viciosos

Te advierto de que este artículo es el más largo del mundo. Se lee en unos quince minutos.

Hace muchos meses que escribí este post, pero me salió muy largo y como además soy incapaz de quitarle ni una sola frase, he ido demorando el momento de subirlo a este blog. La buena noticia es que nuestra clase política no está por la labor de hacer que este texto se quede obsoleto, sino todo lo contrario: cada vez está más actualizado, y ahora más que nunca.

Si te atreves a leerlo entero, por favor, házmelo saber…

Resulta interesante la manera en que nos ha conducido la clase política hasta el día de hoy. Para comprobar los resultados de sus decisiones no hace falta tener un doctorado en economía o ser un filósofo reconocido. Basta con leer el periódico del día o simplemente con caminar por las calles para comprobar que España no es el país próspero del que no hace muchos años se pregonaba en el Congreso. Qué duda cabe: nos han mentido. Penosamente nos hemos tragado la mentira durante varios años hasta que los políticos no pudieron tapar más el Sol con un dedo, y el resultado de sus decisiones nos condujo a una angustiosa crisis financiera y social. Sin importar si el gobierno haya sido de izquierdas o de derechas, el resultado ha sido un rotundo fracaso. Son nuestros parlamentarios los que tienen el timón de nuestro país y obviamente son malísimos capitanes. Por tanto, muchos nos preguntamos si realmente funciona la democracia, si el actual sistema electoral es el mejor modelo para nosotros, si no hay otros caminos más inteligentes para hacer política sin llegar a fanatismos ideológicos.

Curiosamente, los tertulianos políticos afines a la bancada de la derecha, opinan siempre lo mismo en todos y cada uno de los asuntos; asimismo, aquellos que son afines a la izquierda, también están de acuerdo entre ellos en todas las cuestiones. Por otro lado, los tertulianos a favor del gobierno están de acuerdo con éste en todos los ámbitos; y para los que están en contra, el gobierno no hace más que equivocarse en todo.

Por supuesto, que pase esto con los contertulios políticos no tiene ninguna transcendencia. Ya nos tienen acostumbrados a estas muestras desmedidas de apasionamiento político. El verdadero problema es que este fenómeno también se da en la mayoría de la población; es decir: hay un pensamiento único entre la gente que se posiciona en la derecha, y otro pensamiento único y opuesto al anterior entre la gente de la izquierda.

Ser de la izquierda es, como ser de la derecha... Sigue leyendo

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¿No hay más jefes que indios?

¿Realmente es necesario que los roles de jefe de Estado y de presidente de Gobierno sean ejercidos por dos personas diferentes?

En 1975, y como consecuencia de la justificada fobia que quedó impregnada en una gran parte de la sociedad española a la autoridad vitalicia que se autoimpuso Franco, se le dio al rey muy pocas atribuciones. Tan pocas que si lo pensamos llegamos a la conclusión de que un rey y nada, suman nada. La prueba es que el presidente de Gobierno es quien se ocupa del manejo cotidiano de la nación y de las cosas verdaderamente transcendentales (independientemente de que lo haga mal o peor, éste es otro asunto). Y para desarrollar esta importante labor, el presidente de Gobierno es ayudado por los ministros y por los secretarios de estado que él mismo designa o propone.

En cambio, las funciones del jefe de Estado español son básicamente representativas y su poder es meramente simbólico: preside las ceremonias del Estado como fiestas nacionales y otros actos como inauguraciones, aniversarios y funerales; representa al país en el exterior y es quien recibe a los embajadores y a otros dignatarios extranjeros. Vamos, que no tiene mucho más mérito del que podría tener Pokémon o cualquiera de los Lunnis.

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