Las moscas se sienten atraídas por la caca…

La vida es una ridícula paradoja. Millones de personas mantienen extrañas relaciones de amistad en las redes sociales mientras que ni siquiera se percatan de todas esas personas (algunas maravillosas) que hay a su alrededor.

En la cola del supermercado mucha gente se mira con desdén. En la escalera del edificio en el que viven, otras personas se saludan con esa sonrisa de plástico que tienen reservadas para cuando se cruzan con alguien en el ascensor. En el comercio, la persona que atiende al público lo hace de forma mecánica y con prisas, porque ha dejado a medias una conversación de WhatsApp que mantiene con un desconocido de Twitter…

Y qué decir de Fulanito a quien le gusta Menganita, porque ésta es muy guapa, está delgada (porque su metabolismo es muy rápido) y está muy buena; sin embargo no le gusta Zetanita, que a pesar de ser una chica inteligente, cariñosa, trabajadora, emprendedora, creativa, simpática, morbosa, encantadora… “lamentablemente” le sobran unos kilitos. Fulanito casi no sabe que Zetanita existe, nunca se han saludado, a pesar de que ella vive en el edificio de al lado. Sin embargo, Fulanito saluda cada mañana a Menganita, de la cual lo sabe casi todo porque se siguen mutuamente en Facebook.

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