Como en todos los cuentos, en éste también había una vez…

Cari, ya no sé qué más tiene que pasar para que la gente reaccioneHace mucho tiempo leí un cuento del Infante don Juan Manuel Conde Lucanor que en estos momentos en los que pretendo aunar las voluntades de mucha gente, me viene a la memoria. Por eso, me quiero atrever a compartirlo contigo. Ojalá encuentres en este cuento la fuerza necesaria y suficiente para torcer el rumbo de lo que nos acontece.

Si lo lees con ganas, te darás cuenta de que en esta historia tú ERES LA PERSONA MÁS IMPORTANTE.

Y éste es el cuento:

Como en todos los cuentos, en éste también había una vez, pero esta vez lo que había era un rey. Era el soberano de un pequeño país que se dedicaba a la producción de vino. En total eran unas veinte mil familias consagradas a sus pequeños viñedos. Con la exportación de sus caldos a otros países, estas veinte mil familias ganaban el dinero necesario y suficiente para vivir de forma cómoda y pagar sus impuestos.

El monarca era un buen hombre, era honesto, justo y austero. Por eso, su principal objetivo era recaudar el mínimo posible de impuestos. No obstante, a pesar de su mentalidad liberal, también era un consumado socialdemócrata. Para este monarca, el sistema político ideal se lograba aunando lo mejor del liberalismo con lo mejor de la socialdemocracia. Por eso, para que la sanidad, la educación, la justicia y todos los servicios sociales a los que los ciudadanos tenían derecho, fueran públicos y gratuitos, el soberano se veía obligado a recaudar, de alguna manera, el dinero necesario para mantener el estado.

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