Consejo romántico de Matías nº 9 – El romanticismo hay que inflarlo…

Hola, soy Matías. No soy Manu, sino Matías Montero, el protagonista masculino de la novela “Sal de mi cabeza y entra en mi vida”. Una vez más te pido que me permitas recordarte que yo soy Matías y que no soy Manu. Por cierto, no me pasaba por aquí desde el 3 de octubre. He estado muy ocupado con el lanzamiento de la novela. Pero de hoy ya no pasa. Te dejo a continuación una sugerencia romántica.

Ser romántico es guay, ¿verdad? Pero os propongo ir más allá de lo que yo llamo el “romanticismo corriente”. El romanticismo corriente es lo que ya viene determinado por nuestra cultura como romántico: las joyas, las flores (en especial las rosas rojas), los bombones, las cenas con velas, el cava, la lencería, el perfume, las tarjetas… Por supuesto que todo esto es romántico, pero se trata sólo del primer nivel del romanticismo. Si deseas que la magia del amor perdure en tu relación hasta que ni la muerte pueda con ella, entonces debes ir muchíiiimo más lejos del romance corriente.

Hay que convertir cualquier evento o cualquier cosa ordinaria en una oportunidad para expresar a nuestra pareja el amor que sentimos por ella. Con un poco de imaginación y con un poco de ganas podemos hacer que lo ordinario sea especial, que lo especial sea sublime y que lo sublime sea la ostia…
Venga, juguemos a una cosa: tú me dices una palabra y yo la convierto en algo romántico. ¿Te apetece jugar? Genial.

¿Globo? De acuerdo, estupendo. Tú me dices que la palabra que eliges es “globo”.

Globo, globo, globo… ¡Ya lo tengo!

Un globo es un recipiente de material flexible (goma, látex, o nylon) relleno de aire o de gas, usado a menudo como juguete para los niños. También se usa como decoración en fiestas.

¿Y qué podemos hacer con un globo? ¿Decorar el próximo cumpleaños de nuestra pareja con cientos de globos por toda la casa? Noooo, para eso tendríamos que esperar a que llegue esa fecha y, además, eso lo hace mucha gente (romanticismo corriente).

Se me ocurre que hoy mismo, sin demorarlo más, puedes comprar un globo, y cuando llegues a casa puedes escribir en él, todavía desinflado y con un rotulador, un mensaje de amor, que sea cortito, claro. Después debes ponerlo en algún sitio al alcance de tu pareja, y ya verás que cuando lo coja no podrá evitar inflarlo. No falla. Nunca falla.

¿Te imaginas la sorpresa que se llevará cuando lea lo que has escrito?

Pues sí, un globo da para mucho más de lo que podríamos pensar y también puede convertirse en un detalle romántico. Y, además, por muy pocos céntimos…
Aún tengo más consejos románticos, pero eso será para la próxima vez.

Muchas gracias.

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2 pensamientos en “Consejo romántico de Matías nº 9 – El romanticismo hay que inflarlo…

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