¿Te gustaría que nuestros políticos pasaran una temporadita cobrando 426 euracos?

Nuestro sistema actual ha colapsado. Ya no funciona, pero es que tampoco tiene arreglo. Se le han hecho tantos apaños que ya ni siquiera parece un sistema, ni siquiera se sostiene en pié, como está quedando patente. La única solución que hay es desmontar el sistema. No me refiero a destruirlo, porque aunque no funciona es el mejor de todos, al menos sobre el papel. Y para que funcione, hay que volver a sacar el papel, ponerlo encima de la mesa, desmontar el sistema por piezas y montarlo de nuevo, pero basándonos en lo que aparece en el papel y en todo lo que hemos aprendido durante todos estos años. Probablemente podremos reutilizar algunas piezas, pero otras están rotas, otras estropeadas sin arreglo, otras sucias, otras son incompatibles con las que podemos reutilizar y no encajan, y por supuesto, tendremos que fabricar muchas piezas nuevas. Y mientras se crea o se monta el nuevo sistema, tendríamos que dejarles el timón del barco España a los tecnócratas.

Estamos inmersos en una especie de círculo vicioso que hay romper para convertirlo en virtuoso. Y sólo hay una manera de romper un círculo vicioso: rompiéndolo.

Sí, pienso que urge crear un gobierno de unidad nacional.

El concepto parece ser claro. Un gobierno de unidad nacional (o de concertación nacional) es aquél en el que no existe ningún credo, religión ni ideología para donde se pueda inclinar la balanza. Es aquél en el que sus representantes, los tecnócratas (técnicos que saben gobernar), tiran al unísono para un mismo lado y buscan el bien común para todos los ciudadanos de su país y no para ningún partido concreto (como ahora) ni para algunos votantes (como ahora) ni para algunos simpatizantes (como ahora), sino para todos.

Un gobierno de unidad nacional está basado en el más lógico de los principios: con la fuerza de todos y remando en una misma dirección, llegaremos al destino previsto de una forma más rápida y eficiente.

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Yo no tengo cuenta corriente, y aquí estoy…

Destruye tus tarjetas de crédito y de débitoExiste un odio visceral y generalizado hacia los bancos. Yo particularmente siento ese odio desde que tenía dieciocho años, debido a un motivo que quizá no proceda contarlo en este momento. Este odio que siento se agudizó a finales del año 2007, y por eso, desde entonces yo no uso los servicios bancarios, evito a los bancos, ni siquiera tengo una cuenta corriente ni tarjetas de débito, y mucho menos de crédito. Y aquí estoy, vivito y blogueando…

Uno de mis mayores deseos es tener algún día tanto dinero que me permita comprar todos los bancos españoles. Pero no para gestionarlos, sino para cerrarlos al día siguiente, claro. Imagínate todas las cosas chulas que se podrían montar en los locales que quedarían vacíos… Pero como aún no tengo ese dinero, al menos, estoy haciendo lo posible para que se cierren ellos solos, sin que yo tenga que llegar a comprarlos.

Yaaa, ya sé que los bancos no van a cerrar porque yo no tenga cuenta corriente ni tarjetas. Pero al menos me siento satisfecho porque soy coherente conmigo mismo. Odio a los bancos (igual que ellos nos odian a las personas) y por eso los boicoteo.

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Hoy es viernes, y como cada viernes…

Llevo unos días sin entrar en el blog y por eso no he actualizado. Estoy bastante ocupado con el trabajo: actualmente estoy escribiendo tres novelas, una de ellas es para mí, y además estoy corrigiendo un libro que tengo que entregar muy pronto a su autora.

No obstante, hoy es viernes, y como cada viernes me gusta celebrar que no tengo nada que celebrar; por eso, todos los viernes me hago algún regalo, pero no uno de ésos caros, sino de esos otros que se hacen con amor… Hoy me he preparado una tarta de galletas maría con natillas de chocolate.

Hace un rato me fui al hipermercado a comprar galletas maría y los avíos para hacer natillas de chocolate. Ah, y ya puestos me he comprado también un kilo de tortas pardas. A los no creyentes siempre les digo que la prueba inequívoca de que Dios existe, es que existen las tortas pardas. Ningún mortal podría hacer esa exquisitez tan deliciosa sin la ayuda de la Divina Providencia. Sería imposible.

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España es una familia numerosa de 17 hijos

En las familias numerosas, generalmente, siempre hay algún hermano al que le van las cosas mejor que al resto, porque se ha esforzado más, porque ha tenido más apoyo de los padres, porque sus circunstancias fueron más favorables, o por lo que sea. De cualquier manera, este hermano al que le van las cosas mejor que al resto, debe sentirse dichoso.

Cuando hay reuniones familiares, como por ejemplo una comida, generalmente, el hermano al que le van mejor las cosas suele proponer que se organice en su casa, en su bonito chalé, donde estarán más cómodos que en los pisitos del resto de los hermanos; por supuesto, este hermano al que las cosas le van mejor que al resto de su familia, aporta más dinero para comprar las viandas para el almuerzo. Probablemente, incluso compre para la ocasión una caja de botellas de vino del caro, mientras que el resto de los hermanos, a los que las cosas no les van tan bien, seguramente se presentarán con alguna sorpresa menos costosa: alguna tarta casera, alguna fruta exótica, algunos helados… Seguro que disfrutarán de una feliz comida y una agradable sobremesa. Esto es lo que tienen las familias bien avenidas…

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¿Te apuntas a la plataforma “6N”?

Hoy es 6 de noviembre de 2012 y estoy muy indignado. Por eso, quiero crear la plataforma “6N”.

Estoy corrigiendo un manuscrito de una persona que confió en una de esas seudo editoriales que le propuso coeditar con ellos, y que están surgiendo al rebufo de lo barato que resulta hoy día imprimir una pequeña cantidad de ejemplares de un libro. Lógicamente, como suele ocurrir en el 99,999999 % de los casos, esta persona ha sido engañada por la seudo editorial.

A la autora, víctima de esta historia, le han ofrecido lo que generalmente ofrecen estas seudo editoriales: corrección literaria “profesional” e integral, maquetación “profesional”, diseño “profesional” de una cubierta, y un sinfín de servicios adicionales de los cuales la mayoría tiene coste cero y algunos otros servicios que no los van a cumplir porque sencillamente son promesas incumplibles.

Pero lo denigrante es que a cambio de estos servicios (repito: la mayoría sin coste alguno, y otros tantos utópicos) le han presupuestado un poco menos de lo que cuesta publicar el último Premio Planeta.

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Consejo romántico de Matías nº 9 – El romanticismo hay que inflarlo…

Hola, soy Matías. No soy Manu, sino Matías Montero, el protagonista masculino de la novela “Sal de mi cabeza y entra en mi vida”. Una vez más te pido que me permitas recordarte que yo soy Matías y que no soy Manu. Por cierto, no me pasaba por aquí desde el 3 de octubre. He estado muy ocupado con el lanzamiento de la novela. Pero de hoy ya no pasa. Te dejo a continuación una sugerencia romántica.

Ser romántico es guay, ¿verdad? Pero os propongo ir más allá de lo que yo llamo el “romanticismo corriente”. El romanticismo corriente es lo que ya viene determinado por nuestra cultura como romántico: las joyas, las flores (en especial las rosas rojas), los bombones, las cenas con velas, el cava, la lencería, el perfume, las tarjetas… Por supuesto que todo esto es romántico, pero se trata sólo del primer nivel del romanticismo. Si deseas que la magia del amor perdure en tu relación hasta que ni la muerte pueda con ella, entonces debes ir muchíiiimo más lejos del romance corriente.

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