Por 35,33€ yo soy capaz de cruzar a nado el desierto del Sahara

El pasado 7 de agosto recibí un correo electrónico de la empresa de hosting 1and1, en el que me decían lo siguiente (copio y pego):

Estimado/a Manuel Moreno:

Gracias por confiar en nosotros. Queremos celebrar nuestro 5° aniversario contigo y por eso te ofrecemos un año gratis en nuestro producto 1&1 Dual Avanzado. Este pack de hosting incluye 2 dominios, 100 GB de espacio web, tráfico ilimitado, 10 cuentas FTP y ¡mucho más!

Además, te ofrecemos disponibilidad máxima: tu web estará almacenada simultáneamente en dos centros de datos de alto rendimiento situados en diferentes lugares.

¡Solicita ahora tu pack 1&1 Dual Avanzado y disfrútalo gratis durante un año! Después por solo 4,99 € al mes.

Atentamente,

Esteban Egea

General Manager 1&1 Internet España

Después de leer una invitación así es difícil resistirse, de manera que me dije: “Si «el Esteban» quiere celebrarlo conmigo, pues… celebrémoslo”. Pero caí en una trampa: compré.

¡Joder, es que era gratis durante el primer año…!

Sin embargo, el día 11 de agosto (cuatro días después de mi compra) recibí por correo electrónico una factura por un importe de 35,33€, y cuyo concepto era el pago de las seis primeras cuotas mensuales del servicio; es decir:

4,99€ x 6 = 29,94€, a lo que sumado el IVA (18%) da un resultado de 35,33€.

Sí, antiguamente el IVA era sólo del 18%. ¿Ya no te acuerdas…?

Lógicamente, contesté a este correo electrónico avisando de que se habían confundido, que «el Esteban» quiso celebrar conmigo el 5º aniversario invitándome a disfrutar del “pack 1&1 Dual Avanzado” de forma gratuita durante el primer año.

Una pregunta: ¿a que cuando estás hablando con alguien que no te está prestando atención se le nota en sus gestos? ¿A que sí?

¿Y a que también se nota cuando alguien te contesta por escrito a un correo electrónico que previamente le has enviado y que no lo ha leído? ¿A que sí?

Desde el día 11 de agosto estuve intercambiando varios correos electrónicos con estas personas de 1and1: José, Alejandro, Mónica, Alejandro (éste es otro Alejandro), Fabio, Carlos, José (éste es otro José) e Isabel. Además de los varios correos que intercambié con el (copio y pego): Dpto. de Facturación – Atención al Cliente – 1&1 Internet España.

Pero yo notaba en sus respuestas que no habían leído mis correos electrónicos, porque las respuestas que me daban no eran coherentes ni se correspondían con mis mensajes previos.

Por cierto, se expresan muy mal por escrito. Y se ve que sus ordenadores no tienen la tecla de la tilde.

Conservo todos estos correos electrónicos, por si alguien los quiere leer. Se ha generado una cadena de correos muy divertidos, y mis respuestas estaban sembradas…

Y por fin alguien me dijo que no es que me estuvieran cobrando las seis primeras mensualidades del “pack 1&1 Dual Avanzado”, sino que yo había contratado el “Pack Dual Perfect”.

Abro un paréntesis. Yo no me podría presentar a un concurso de listos, porque mi inteligencia es muy limitada. Es más, cuando voy masticando chicle me lo tengo que sacar de la boca si voy a subir a una acera, porque si no, me hago un lío y tropiezo.

No, no soy muy listo, a pesar de que mi madre presume de lo contrario. Pero… sé leer. Y cuando me dan a elegir entre la opción “A” y la “B”, con sólo leerla ya sé cuál de las dos me conviene y sobre cuál debo clicar. Cierro el paréntesis.

Te prometo y te juro que cliqué sobre la oferta “pack 1&1 Dual Avanzado”, de coste cero durante el primer año.

Yo dudo de esto que me dijeron más tarde (que elegí la oferta equivocada) porque aunque no soy listo sí sé leer. Pero… si en el peor de los casos, estuve leyendo mientras masticaba chicle (no lo recuerdo) es posible que me hubiera equivocado. Aunque en tal caso, supongo que lo lógico hubiera sido que esta gente se echara unas risas a costa de lo estúpido que soy y punto, ¿verdad?

Pues no. Me siguieron reclamando los 35,33 euros.

Y oooootra vez desde el principio. Más correos electrónicos de ida y vuelta con «el José», con «el Alejandro», con «la Mónica», con «el otro Alejandro», con «el Fabio», con «el Carlos», con «el otro José» y con «la Isabel».

Para colmo me dijeron que bien, que venga, que vale, que de acuerdo, que me cambiarían de servicio pero previamente tendría que pagar la factura pendiente. Esto es equivalente a comprar una bicicleta, que te envíen a casa un coche, y que el vendedor te diga que te cambiará el coche por la bici, pero… que antes tienes que pagar el coche.

Señores de 1and1, si me equivoqué, les pido disculpas, pero no les he generado ningún gasto. Ustedes no venden yogures que se echan a perder durante la devolución. Ustedes no venden CD´s que una vez retirados sus respectivos plastiquitos ya no se pueden devolver. Ustedes venden unos servicios que ni ocupan lugar, ni malgastan tiempo, ni caducan, ni generan gastos, ni nada. Ustedes venden un no sé qué, y un qué sé yo, que yo qué sé, pero que no les ha perjudicado en absoluto el hecho de que yo me haya confundido, porque les he devuelto el servicio no disfrutado con su plastiquito y todo. Además, ustedes no me están reclamando con carácter retroactivo un servicio que yo haya disfrutado en el pasado, sino que me están reclamando por adelantado un servicio que no quiero disfrutar, que no me interesa, que no me apetece, que no, joder.

Incluso los operadores de telefonía móvil (paradigmas del mal servicio al cliente) conceden un periodo de prueba para “devolver” cualquier servicio o producto con el que se no se esté de acuerdo, o que se haya contratado por error.

Pero esta gente no. Estos son más chulos que nadie. Y se pasaban la pelota los unos a los otros, y a pesar de que les indicaba en cada correo electrónico mi número de teléfono móvil en letra grande y gorda y subrayada de amarillo, jamás se dignaron a llamarme.

Luego, cuando se dieron cuenta de que por 35,33 euros yo soy capaz de cruzar a nado el desierto del Sahara, estuvieron unas cuantas semanas sin molestarme. Y pensé que se habían rendido. Pero… no. No se han rendido. Como son muchos y se relevan, pues no se cansan. Pero han dado conmigo, que soy como “El Empecinado”, ese vallisoletano más conocido como el “terror de los franceses” que acabó con éstos durante la Guerra de la Independencia. Yo tampoco me canso, y encima me divierto con todo esto.

Ayer recibí una carta de una empresa de gestión de recobro en la que me “animaban y me invitaban” a pagar lo siguiente (copio y pego):

IMPORTE: 35,33 EUR
INTERESES DE DEMORA: 0,43 EUR
GASTOS DE GESTIÓN DE RECOBRO: 5,00 EUR
HONORARIOS INFOSCORE: 5,00 EUR
TOTAL A PAGAR: 45,76 EUR

Obviamente, a estas alturas de mi vida y en la época en la que estamos, recibir un correo electrónico de éstos, no produce en mí el efecto que podría haber producido hace unos años (que tampoco…). De hecho, ya les contesté ayer mismo advirtiéndoles de que no voy a pagar esa cantidad que me reclaman, ni loco. Es más, hasta que yo no reciba una notificación en la que se me informe expresamente de que por fin desisten de reclamarme esta factura injusta, seguiré informando en las redes sociales sobre mi descontento. Ya empecé ayer en Twitter y en Facebook.

No se trata de dinero. Se trata de dignidad. De mi dignidad. Y no voy a permitir que una empresa me ningunee a estas alturas. Porque si sucumbo, se me quedará cara de tonto. Y eso vale mucho más que 35,33 euros.

Si buscas en Google sobre esta empresa comprobarás que hay mucho escrito sobre las prácticas abusivas de esta gente.

Igual que las empresas están creando un listado de “personas morosas”, nosotros, los clientes, debemos crear la lista de “empresas asquerosas”.

Morosas, asquerosas. Morosas, asquerosas.

Lo siento, pero a veces, conseguir una rima te obliga a usar algunas palabras malsonantes…

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12 pensamientos en “Por 35,33€ yo soy capaz de cruzar a nado el desierto del Sahara

  1. Es lamentable que existan tantas empresas fraudulentas en todo el mundo. Aquí en México es un lío con las tarjetas de crédito. Te las dan hasta en la calle y después no te puedes deshacer de ellas por ningún medio. Te empiezan a cobrar cargos anuales, intereses y muchas otras tonterías que se inventan, pero no te permiten cancelarla por uno u otro motivo. Yo tengo como tres años batallando con una tarjeta que me dieron en un supermercado y lo peor es que hablan a las seis de la mañana a diario, y no sólo a mí, sino a personas allegadas. Es un fastidio y nadie puede hacer nada. Al final opté por ignorarlos.

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  2. Hay mucho listillo suelto, y además incompetente. Haces pero que muy bien publicándolo e insistiendo, a ver si de una puñetera vez estos incompetentes de pacotilla asumen sus responsabilidades y se ponen a solucionar en vez de liar más la madeja.
    Ánimo e informanos sobre la marcha!

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  3. Dales caña, esto es como el timo de la ” estampita ” ahora,en lugar de lotería premiada te ” estampas ” con la burocracia y el coste cero que tiene engañar por internet, Ánimo

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  4. Hola Manu.
    Es una pasada cómo engañan ciertas empresas, con esto de la crisis un poco más .Sé que llegarás hasta el final y debes hacerlo pues ya está bien de tantos abusos.Lo que ellos no sabian es que han dado con D. Erre que Erre. La unión hace la fuerza .Ya nos irás informando

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