Protestar en las redes sociales es muy efectivo

Antes que nada quiero dejar claro que leer este post sin haber leído el anterior no resultará muy esclarecedor.

Este medio día me han llamado desde 1and1 para pedirme disculpas por la insatisfacción que expresé en el anterior post que escribí en este blog, así como en los mensajes que subí a Twitter y a Facebook. Me han querido ofrecer una solución que sólo les beneficia a ellos. Por tanto, no la he aceptado.

La conclusión que he sacado de todo esto es muy contundente: protestar en las redes sociales es muy efectivo.

A continuación explico las cosas que he conseguido gracias a mostrar mi disconformidad en el blog y en las redes sociales:

Por fin me han llamado por teléfono. En las semanas anteriores he intercambiado con ellos más de treinta correos electrónicos, y en todos (en todos) les pedía expresamente que me llamaran. Además, lo hacía precediendo mi petición de las palabras mágicas “por favor”. Pero ni por ésas, nunca se dignaron a llamarme. Sin embargo, cuando manifiestas tu descontento en las redes sociales y en un blog, entonces sí deciden llamarte.

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Por 35,33€ yo soy capaz de cruzar a nado el desierto del Sahara

El pasado 7 de agosto recibí un correo electrónico de la empresa de hosting 1and1, en el que me decían lo siguiente (copio y pego):

Estimado/a Manuel Moreno:

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Atentamente,

Esteban Egea

General Manager 1&1 Internet España

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No siento las piernas…

Esta mañana tuve la mala suerte de cruzarme en vivo con el desahucio de una vivienda. Creo que ha sido la situación más desagradable que he presenciado en toda mi vida.

Desde que era un niño siempre me sentí tentado a defender a otros niños cuando eran atacados por las pandillas de gamberros. Por supuesto que me llevé más de una galleta por meterme en lo que supuestamente, y según decían los propios gamberros, no me incumbía. Pero es que realmente sí me incumbía, y mucho. Supongo que por aquello me apunté muy joven a las clases de Tae Kwon Do del maestro Lee. Siempre me he sentido muy sensibilizado por las causas de los más débiles, pero además, nunca me he podido contener.

Esta mañana, sin ir más lejos, me dirigí hacia uno de los policías nacionales que estaban ejecutando el desahucio de aquella familia. Supongo que el nota aquel, vestido de azul marino, mediría más de 1,95 m, lo cual me enervó aún más y le espeté textualmente: “Sé que cumples con tu trabajo, pero ¿te imaginas que esa mujer que llora mientras que tus dos compañeros la están sacando a la fuerza de su casa fuera tu hermana?”

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Yo quiero ser el McDonald de los libros…

Hay escritores que creen que el arte de la escritura consiste en decir en mil palabras lo que bien se podría haber contado en ciento cuarenta y siete. Además, para alargar hasta el infinito una idea simple, una frase corta, se ven obligados a emplear frases subordinadas, que le dan al texto un cierto carácter culto, pero que lo hacen más difícil de entender por la mayoría de la gente. Este tipo de escritura obliga a una lectura más atenta, más lenta, y por supuesto, obliga a tener que volver al principio de la frase o del párrafo de forma continua.

Y no hablemos de las palabras que emplean algunos escritores.

Una persona promedio, común y corriente, puede usar unas 300 palabras para comunicarse. Lógicamente, son muchas más las palabras que la persona promedio puede entender sin ningún problema cuando lee o escucha. Éstas pueden sumar en torno a las 10.000. Pero las que habitualmente utiliza son sólo unas 300.

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Dudas lingüísticas. ¿Desde dónde…?

Hola, soy Leocadio. Me llaman “El Enteraíllo”. De hecho, por Leocadio hace años que no contesto. Soy colega de Manu, y como él le da tanta importancia a lo que opinen los demás, me ha pedido que sea yo el que me encargue de la sección: “Dudas lingüísticas”.

Manu piensa que si escribe su opinión sobre algunas incorrecciones que poco a poco se están introduciendo en nuestro lenguaje, se va a ganar la imagen de pedante o presuntuoso. Y me consta que él no es nada de eso; pero yo sí, y mucho. Por otro lado, me importa un carajo lo que opinen de mí. Es más, me jode cuando mi madre me dice que soy un buen chico. ¡NO, JODER! Yo no soy un buen chico, yo soy un puto gilipollas engreído, así que no me toques la moral con halagos estériles, ¿de acuerdo? Soy “el enteraíllo”, ¿te “dá cuen”?

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Consejo romántico de Matías nº 8 – Una buena noticia…

Hola, soy Matías. Lamento parecer cansino recordándote una vez más que yo soy yo, que no soy él, mi jefe, Manu. Y hoy especialmente quiero dejar muy claro que soy yo el portador de esta maravillosa noticia.

Hace unas pocas semanas empezamos a subir los primeros capítulos de la novela de la que soy el protagonista masculino, luego pasó aquello del cambio de título, incluido el sorteo, ¿recuerdas?, después presentamos la portada, al poco tiempo se puso la novela a la venta en Amazon, y hoy tengo el placer de presentaros el book trailer de “Sal de mi cabeza y entra en mi vida”.

He salido muy favorecido, y por supuesto, Erica sale preciosa.

Hasta el próximo día. Mientras tanto, espero que te guste el book tráiler. ¡Muchas gracias!

Entre todos la provocaron y ella sola se produjo…

Actualmente, la palabra más utilizada por todos los españoles sin duda es “crisis”. Cuando hablamos y escribimos verbalizamos nuestros pensamientos. Por tanto, si la palabra “crisis” es la que más expresamos, significa que es la que más nos ronda por la cabeza. El término “crisis” está determinando e influyendo en nuestra forma de pensar. Si pensamos en crisis, actuamos de forma apurada, incrédula, temerosa, insegura, angustiada, inestable, vacilante, irresolutiva, indecisa, imprecisa, desconfiada… sospechosa. Y si actuamos de esta manera, la crisis nos ahoga aún más. Por tanto, estamos inmersos en una especie de círculo vicioso: la recesión nos lleva a pensar de forma crítica, y nuestra forma de pensar nos hace actuar de forma recesiva, y esto incrementa aún más esta situación de crisis…

Por eso, es necesario romper este círculo vicioso por alguna parte para que volvamos a recuperar la confianza y podamos fomentar una actitud positiva frente a la actual crisis económica.

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