¿Qué no se debe juzgar a la gente…?

No hay un solo día en el que no escuche a alguien decir (o decirme) algo del estilo de “no se debe juzgar a las personas sin conocerlas”.

¿Qué no se debe juzgar a una persona sin conocerla previamente? ¿Acaso se llega alguna vez a conocer a alguien?

Juzgar es inherente a la condición humana. Es inevitable juzgar. Juzgar no es más que emitir un juicio a partir de la información con la que se cuenta en cada momento, aunque esta información sea escasa al principio de conocer a alguien.

Gracias al juicio que emitimos sobre la gente nos pasamos de una acera a la otra cuando tenemos sospechas de que la persona que se acerca a nosotros “parece” peligrosa. Y esto es lícito y legítimo.

Yo juzgo. Tú juzgas. Él juzga. Todos juzgamos, menos los animales. Por eso nunca vemos a ninguna persona abandonada en la carretera por su perro… porque los perros, los animales en general, no juzgan. Y así les va a los pobres animales…

Lo que pasa es que a veces, el juicio que los demás emiten sobre nosotros, no nos gusta. Por eso, hemos aprendido la estúpida máxima de “no se debe juzgar a la gente, y menos aún sin conocerla”.

Pero ¿cómo que no se debe juzgar a la gente? Gracias a nuestros juicios, por ejemplo, podemos elegir desde un principio entre las personas que nos convienen y las que no. Aunque a veces nos equivoquemos con nuestra selección, pero ése es otro asunto…

Otra frase que también me llama la atención y que escucho habitualmente es esa de: “no me insultes, que yo no te he insultado”. Esto significa que la persona A no podrá insultar a la persona B hasta que ésta insulte a la primera. Pero por ese mismo razonamiento, la persona B no podrá insultar a la persona A hasta que ésta insulte a la primera.

¡Genial!

Si esto fuera así viviríamos en un mundo maravilloso y la palabra “insulto”, tan fea, dejaría de existir por falta de uso…

Te propongo que me dejes un comentario con esas frases curiosas que habitualmente oímos y decimos, y que si se pensaran antes de ser soltadas, dejarían de utilizarse.

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8 pensamientos en “¿Qué no se debe juzgar a la gente…?

  1. Yo sigo pensando que no se debe juzgar a nadie sin al menos, haber tenido una charla con esa persona. ¿Está bien juzgar a una persona por su aspecto? No, igual que no está bien juzgar a un libro por su cubierta. Estaríamos siendo totalmente injustos.

    Y lo de insultar, pues bueno, no creo que recurrir al insulto fácil sea lo más inteligente en una conversación civilizada, pues que para mi los insultos en algún tipo de charla, demuestra la falta de argumentos de la persona que insulta.

    Juzgar e insultar, dos cosas que no deberían hacerse a la ligera, pero que por nuestra condición de humanos “razonables” lo hacemos constantemente.

    ¡Un saludo!

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  2. Pues en esto de juzgar yo soy bastante tolerante…
    No me gusta emitir juicios acerca de nadie, porque no se los motivos que la persona tendrá para actuar de una forma determinada en un momento determinado, otra cosa es que me guste mas o menos la manera de ser o actuar, eso determinará si tendré con ella una relación mas cercana o me vaya a la acera contraria para no tener que saludarla…
    En cuanto a los insultos, si me viera en situación de decirle a alguien que no me insulte, sería porque le he dado pie a ello, cosa que no sucede, y si alguien se tomase esa licencia, pues adiós muy buenas….

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  3. Hay una frase sobre la que pensar y que dice:Antes de juzgar a nadie,camina tres lunas con sus mocasines.Las personas somos complejas y no todo lo que a primera vista parece,lo es.

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    • Hola otra vez, Lola.

      Aunque es inevitable juzgar al prójimo, también tienes mucha razón en eso que dices: si conociéramos las circunstancias que rodean a cada persona, nuestros juicios serían más acertados.

      Gracias por tu comentario.
      Manu

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  4. Hoy ya tengo calientes las neuronas de antemano.Estar en Asturias ,al lado del mar, a 30 grados, los de aquí lo llevamos regular…
    De acuerdo, todos somos jueces. No creo que nadie se escape. Me parecería muy extraño que cualquier persona no tenga una opinión de otra ante el más mínimo contacto, aunque sea un mínimo contacto sensorial. Lo de hacer juicios, valorar lo que tenemos alrededor (el prójimo incluido) es inherente a nuestra capacidad de razonar. No deja de ser un arma de supervivencia : sacamos conclusiones ante nuevos conocimientos basados en un aprendizaje anterior.
    Lo que sí creo, es que la mayor parte de las veces, cuando juzgamos a alguien no juzgamos su esencia, realmente juzgamos sus actos. Y también es cierto, que muchas veces nuestra forma de actuar en una determinada situación dice poco de cómo realmente somos. O sea, juzgando la forma de actuar de otra persona, sin tener en cuenta los condicionantes que le llevan a actuar así , la inmensa mayoría de las veces emitimos un juicio equivocado sobre su ser.
    Es muy difícil juzgar con acierto. Y no sólo porque el otro actúe condicionado, sino porque nuestra propia capacidad para observar también está mediatizada siempre.
    En definitiva : no podemos evitar juzgar a los demás, y encima al juzgar los actos del otro no estamos viendo su ser, juzgando con ojos de miope…un desastre.

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    • Hola de nuevo, José Manuel.

      Estoy totalmente de acuerdo contigo cuando dices que juzgar es un arma de supervivencia, y que nuestros juicios están basados en nuestras anteriores experiencias y aprendizajes.

      Gracias por tu aportación.
      Manu

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