¿Somos infieles por naturaleza?

Algunas personas (suelen tener nombre de varón…) justifican su promiscuidad diciendo (y pensado, que aún es peor) que el ser humano es un animal y los animales son promiscuos por definición, infieles por naturaleza.

Lo malo es que cuando analizo esto a fondo empiezo a pensar que hasta puede que tengan razón. Pero esto me lleva a otra reflexión: ¿existe la fidelidad, o ésta es simplemente un eufemismo para no llamar a las cosas por su nombre?

Me explico a continuación…

Creo que la fidelidad, por sí misma, no tiene entidad propia. Es decir, creo que la fidelidad no existe. Lo que sí existe es el amor y la honestidad.
Si estás enamorado, entonces no querrás estar con nadie que no sea la persona a la que amas, porque no te apetecerá, porque ni siquiera se te pasará por la cabeza; pero esto no es fidelidad, esto es amor.

Si tienes pareja pero ya no la amas, aunque la respetas y no te vas con nadie, esto no es fidelidad, esto es honestidad.
Pero si tienes pareja y ya no la amas, y además no eres una persona honesta, entonces no la respetarás y te irás con otras personas, y a esto lo llamamos infidelidad, cuando su verdadero nombre es deshonestidad. Lo que pasa es que la falta de honestidad no parece un pecado tan grave, porque deshonestos somos casi todos en algunas ocasiones y en diferentes ámbitos de nuestra vida, y había que buscar una palabra que sonara peor, más rimbombante, para castigar a quien pone los cuernos a su pareja.

Tengo un amigo que es promiscuo como él sólo, a pesar de que tiene pareja: una chica encantadora. Mi amigo, para justificar su actitud, se escuda en que los varones somos infieles por naturaleza y en que el sexo es una necesidad fisiológica de obligada satisfacción.
Efectivamente, según Abraham Maslow, el sexo, junto con alimentarse, beber y abrigarse del frío, son las necesidades básicas del ser humano.

Sin embargo, en mi amigo, como en mucha otra gente, suele darse una paradoja: mi amigo que es metrosexual, está luchando contra tres de estas cuatro necesidades básicas y dejándose llevar por la cuarta. Es decir, aunque comer es una necesidad básica, él sigue una dieta muy estricta para mantenerse delgado, y se priva de comer algunas cosas que le apetecen mucho y que son un verdadero placer, pero que no producen ningún daño cuando se ingieren con mesura.
Por otro lado, aunque beber también es una necesidad básica, mi amigo sólo bebe agua, nada más. Es decir, se priva de tomar algunas bebidas que tomadas con moderación, podrían hacerle la vida más agradable sin llegar a ser perjudiciales, como por ejemplo, una rica cerveza sin alcohol mientras se toma una tapa con los amigos en un fin de semana.

Mi amigo casi siempre va vestido con menos ropa de la necesaria. A pesar de que abrigarse es otra de las necesidades básicas, él pasa frío en invierno, porque va con camisetas de manga muy corta y con escotes más grandes que los que llevan las chicas en pleno verano. Es decir, para parecer más atractivo también hace lo posible por sobreponerse a esta necesidad básica.

Sin embargo, en lo que respecta a la cuarta necesidad: el sexo, aquí mi amigo no hace nada por controlarse, simplemente se deja llevar. Paradójico, ¿verdad?
En resumidas cuentas: las necesidades básicas comer, beber y abrigarse se suelen controlar con esfuerzo, pero la necesidad del sexo no se suele controlar. Mi amigo no es infiel por naturaleza, es un capullo por naturaleza. Aunque ahora que lo pienso: no existe el gen de la “capullez”, por tanto, mi amigo más bien es un capullo a secas, sin más.

Los seres humanos, en esencia, somos animales, pero nos diferencia del resto de los animales nuestra capacidad de raciocinio, es decir, nuestra capacidad de elegir en cada momento qué pensar y cómo actuar. Esta capacidad de raciocinio es la que nos hace, precisamente, frenarnos y no matar a la tercera persona que se interpone en nuestra pareja, como lo haría cualquier otro animal. En otras palabras: si eres infiel por naturaleza, ten mucho cuidado y no vaya a ser que tu rival te mate también por naturaleza…

Uy, qué fin más feo. Espero que tú lo arregles dejando algún comentario aquí abajo.

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13 pensamientos en “¿Somos infieles por naturaleza?

  1. La palabra fidelidad aplicada a la relación de pareja tiene un significado frio, para mi gusto, quizás si hubiera que llamarlo de otra manera.
    Mira, cambia el mismo termino “fidelidad” pero en otro ámbito, en una relación comercial, igual te parece menos frío.

    Tu me sirves un montón de cajas de cerveza todos los meses y yo te las pago religiosamente, tu cerveza es buenísima y ademas muy bien de precio, pero de pronto tu dejas de servirme esa cerveza tan buena por una de mucha mas baja calidad y ademas carísima, que hago:

    1. Te soy “infiel” y compro cerveza en otro sitio, pero te mantengo como proveedor por si cambias, aunque solo te compre un poco cada mucho tiempo.
    2. Te lo digo pero intento que cambies de cerveza, aunque el precio sea mas caro, porque como eres mi proveedor de toda la vida no quiero serte “infiel”. Pero claro te doy un tiempo no voy a estar toda la vida comprando mal.
    3. Directamente te digo, te soy “infiel” como la cerveza que me vendías era muy mala ademas de carísima, he cambiado de proveedor.
    4.A mi me gustaría seguir comprándote la cerveza amigo mio, pero “honestamente” tienes que reconocer que te he sido “fiel” durante muchos años y tu has cambiado, pero como soy “imbécil” voy a seguir comprándote la cerveza aunque me deje mis clientes en ello.

    Ayúdame a elegir entre las 4 opciones, aunque yo creo que la mas adecuada para mi negocio es la 1, alguna de las otras 3 están muy bien, pero entre románticas unas y poco efectivas otras.

    Amigo Manu, tu que eres un escritor romántico, que digo, un “gran” escritor romántico, no te preocupes por la infidelidad, forma parte del romanticismo.
    Saludos.

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    • Hola querido amigo.

      He empezado a contestarte ahora, después de haberme hartado de reír, no podía hacer las dos cosas a la vez…

      Eres un crack. No obstante, tu comentario de hoy casa muy bien con el post del pasado viernes 3 de agosto (http://goo.gl/wRn8x), en el que reflexionábamos sobre si es posible el amor para toda la vida, y qué es lo que hace que en tantos casos no sea posible.

      Un abrazo, amigo.
      Manu

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  2. Comparar la fidelidad, la honestidad o cualquier otra opción entre pareja con una transacción comercial me parece de una insensibilidad tremenda, La fidelidad es una opción que requiere sacrificio en ocasiones, porque aunque estés muy enamorado hay situaciones en que te puedes ver enredado en un lío que solo si tienes fuerza de voluntad, respeto y mucho amor a tu pareja y a lo que se tiene en conjunto sales ileso de ellas, porque hay que valorar si vale la pena jugarse tanto por tan poco (un polvete con remordimientos)… aunque el otro no lo sepa nunca, el precedente ya esta, y una vez que la puerta se abre es muy difícil cerrarla y que no entre nadie mas, y a la larga (o a la corta) si se pierde la confianza entre pareja mas vale borrón y cuenta nueva, y que no te comparen con una caja de cervezas…

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    • Hola Quintina.

      Gracias por tu comentario.

      Conozco personalmente a Ramón y sé que sólo ha pretendido bromear. Ramón, aunque no es el adalid del romanticismo, sí es una persona sensible. Pero pasemos de Ramón, que a él ya le he contestado más arriba…

      Cuando hablas de verte enredado en algún lío, a pesar de estar muy enamorado… no sé exactamente a qué te refieres, y seguro que opinamos parecido. Pero yo parto de la premisa de que cuando estás VERDADERA y REALMENTE enamorado, nunca te sientes enredado en ningún lío. Por eso, pienso que en el momento en el que tienes que hacer uso de tu fuerza de voluntad, entonces ya estamos siendo honestos, pero me temo que el amor ya habrá decrecido demasiado. Hablo de amor apasionado, no de cariño. Me gusta diferenciar entre “amor” y “cariño”.

      Te espero muchas más veces por aquí, Quintina.

      Gracias.
      Manu

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      • Hola de nuevo, Quintina.

        No te imaginas cuánto me fastidia no estar de acuerdo contigo… No quiero extenderme demasiado en una respuesta a un comentario, por eso, sólo te diré que pienso que el amor está conformado por varios ingredientes: dos de ellos son la pasión y el encoñamiento; de manera que si faltan estos dos ingredientes, aunque siga existiendo el sentimiento, ya no podemos hablar de amor, sino de cariño. El cariño mantiene juntas a muchas parejas, pero en este caso sí que hay que hacer un gran esfuerzo para ser honesto y no engañar a la pareja.

        Gracias.
        Manu

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    • Quintina, siento mucho haber herido tu sensibilidad y no he comprado a nadie con una caja de cervezas, se trata de una forma de decir lo que quieres decir sin tener que decir lo que no quieren oir, en un tono creo yo que bastante cordial.
      La fidelidad no tiene, ni debe ser en ningún caso una opción que requiera sacrificio, si es así, es que algo no funciona y si no se soluciona se debe de cambiar de “proveedor”.

      Insisto en mis disculpas.
      Saludos.

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  3. La cabra tira al monte.
    ¿Qué nos dicen nuestros genes? La verdad que no sé lo que dicen al resto de la especie. A mí me dicen que me gustan las hembras de mi especie (las de otras especies no, a dios gracias). Mis genes dicen que me atraen algunas hembras ( en edad reproductiva , buen aspecto físico) a las que debería aproximarme, cortejarlas y perpetuar la especie.
    ¿Qué me dice mi carga educacional? que debo reprimir parte de esos impulsos genéticos, incluso los suprime de raíz: no con tu madre , tus hermanas, tus hijas…
    ¿Dicen mis genes que yo soy monógamo? a mí me dicen que no. Llevo casi treinta años con mi pareja. Ya pasé junto a ella todas las fases de la relación. Desde las fases juveniles de hormonas efervescentes con sexualidad reprimida(no tuvimos relaciones completas hasta varios años de noviazgo) a momentos de relación plena satisfactoria e incluso momentos sin relaciones satisfactorias por motivos de salud…bueno , pues a mí siempre me han atraído otras mujeres.
    Creo que nuestra carga genética no nos dicta ser monógamos, ni siquiera monógamos sucesivos. Lo que hace que lo seamos es nuestra carga educacional, que en el seno de nuestra cultura hace que el vínculo de pareja se selle con un contrato de fidelidad.
    Y es que en el hecho de que a mí me gusten otras mujeres está el mérito de serle fiel a mí pareja. Yo hace mucho tiempo le prometí serle fiel y la demostración del amor es haberlo sido todo el tiempo sin dejar de ser tentado continuamente por esas curvas que continuamente veo y que siguen haciéndome los ojos ciribitas…
    Hoy me hierven las neuronas y las hormonas.

    Un saludo

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    • Hola José María.

      Estoy de acuerdo en lo que escribes. Yo sólo añadiría una frase que ha escrito Ramón más arriba, aunque la voy a parafrasear:

      Ser fiel no debe requerir ningún sacrificio, porque si lo requiere, entonces es que ya no hay verdadero amor, aunque persista el cariño.

      Gracias.
      Manu

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  4. La verdad que el amor es un “ente” bastante abstracto, difícil de acotar y de colorear. Si tuviéramos que darle un color por qué le damos el rojo? Quizá porque al amor se asocian tantos cambios fisiológicos definidos por el rojo de la sangre que he de ahí la elección del color. Pero como digo es difícil encontrar un espacio donde quepa el amor con todas sus palabras, contornearlo y decir, sin equivocarnos, que: esto es el amor. Será atrevido, seguramente erróneo.
    Porque el ser humano vive en una lucha constante entre lo coherente-gobernado entonces por la razón- y lo natural-gobernado por el instinto-.
    Quizá, la fidelidad es el triunfo de lo primero.
    Quizá, la infidelidad el triunfo de lo segundo.
    Pero sea una cosa u otra no deja de ser un acto que entra dentro de lo que representamos en la naturaleza.

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  5. Hola Manu: aquí estoy. Me has invitado y no te quiero defraudar aunque temo desentonar opinando sobre la infidelidad entre tanto hombre aunque no discrepamos en el fondo. Lo creo sinceramente. La diferencia está entre personas: unas que confunden el amor con la dependencia; otras que se sienten poderosas ante su pareja; las demás que solo saben vivir en estado de ansiedad. Y las que viven con fluidez, con tranquilidad y reconocen los azotes del amor humano (digo humano porque es algo natural e inherente a nosotros).

    Estoy de acuerdo en que si hay amor pasional es prácticamente imposible que exista la infidelidad. Es ese estado en el que yo cambiaría la palabra “instinto” de Doctornoestamosolos por la de “emoción”. Pero tampoco ha de haber infidelidad cuando ya no se rema contra la corriente y uno ha aprendido a navegar aprovechando la ola para volver al puerto. A la palabra “honestidad” agregaría “lealtad”. ¿Por qué es tan grave traicionar con la mentira a un amigo y no hacerlo con tu pareja? ¿Por qué no enfrentarte a tus sentimientos y ser sinceros cuando el amor se apaga? No habría infidelidad y si libertad y respeto. ¿No tiene qué ver mucho con el egoísmo la infidelidad?

    Buenas noches, y gracias por todo Manu

    Pía

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