¿Recortes…? ¿Por qué no te recortas tú la barba, cojones?

Actualmente, en Facebook y en Twitter, que son dos fieles termómetros de lo que se cuece en la actualidad en nuestra sociedad, hay básicamente tres tipos de mensajes claramente diferenciados:

  • Por un lado están los post que giran en torno a la clase política: burla, mofa, escarnio… contra los políticos en general y contra el gobierno en particular, por las medidas que está tomando para vencer a la crisis. Estos mensajes son una clara mayoría, lo que significa que una mayoría de la población está bastante mosqueada e indignada por la situación actual y contra los que supuestamente la tienen que solucionar.
  • Por otro lado están esos mensajes que tratan sobre el amor, la amistad, la felicidad… Estos mensajes, que no son mayoritarios, denotan claramente que hay una parte de la población que aunque también está indignada, prefiere mirar hacia el lado opuesto, con la esperanza de que siempre nos queda la salud, el amor, la amistad… aunque el paro y los recortes estén aumentando.
  • Y por último están esos mensajes del tipo: “estoy en un chiringuito de la playa de El Palmar tomándome una cañita fresquita y aquí tienes una foto para que me veas”. Estos mensajes, que son minoritarios, provienen de personas que aunque también están crispadas, no están dispuestas a cambiar su forma de vida por culpa de la situación actual.

Lo cierto es que aunque casi todo el mundo está furioso con los políticos, a final de mes, estos van a cobrar sus sueldos, íntegros y sin excepción.

Claro, si por ejemplo a un adolescente se le pide que arregle su habitación y éste no lo hace, por muchos mensajes que subamos a Facebook criticando al chico con montajes fotográficos graciosos, por muchos mensajes que pongamos en Twitter, por muchos sms encadenados que nos reenviemos a través de WhatsApp…, si ese joven sigue cobrando cada viernes de forma puntual su paga semanal de 20 euros, seguramente no va a recoger su habitación. En cambio, si sus padres decidieran que hasta que no ordene su cuarto no le darán la paga, entonces ese hijo se replanteará la situación y seguramente rectificará.

Aunque este ejemplo es sencillo, me sirve para explicar lo que creo que está pasando con los políticos: estamos crispados con ellos, los estamos insultando en las redes sociales, estamos saliendo a las calles con pancartas y concentrándonos frente a los organismos públicos, se está planeando una huelga general… Pero a final de mes, los políticos están cobrando sus nóminas íntegramente y sin excepción. Y mientras esto no cambie, nada va a cambiar.

¿Acaso alguien cree que a este gobierno, o a cualquier otro, le importa ninguna de estas cosas que estamos haciendo para mostrar nuestro descontento? Y aquí está la clave: qué podemos y tenemos que hacer, y que realmente le importe al gobierno. Yo por lo menos no lo sé. Pero lo que sí sé es que si lo que estamos haciendo no funciona, entonces habrá que hacer otra cosa. ¿Qué cosa? Repito: no lo sé; pero hay que hacer otra cosa, porque está claro que eso de poner mensajes de protesta en Facebook y en Twitter, y salir a la calle con pancartas, no funciona.

Tampoco es que esté pensando en una rebelión social como solución a esta grave situación a la que nos enfrentamos. Entre la pasividad total, y la anarquía hay muchos metros de distancia. Y ya hemos recorrido el primer metro: estamos crispados y cabreados, y además, se nos está empezando a notar; pero este primer paso no es suficiente, porque está demasiado cerca aún de la pasividad, porque no está provocando que los políticos actúen en el sentido adecuado. Todavía tenemos que coger al toro por los cuernos.

Es cierto que en el pasado no hemos hecho los deberes y que por eso nuestra economía debe bajar su déficit en un 9,4% en la próxima década, lo cual supone una de las reducciones más drásticas que ningún país haya tenido que afrontar jamás, según señala el propio Fondo Monetario Internacional, quien además pide un recorte en las prestaciones sanitarias para reducir la deuda.

Pero para reducir el déficit ¿realmente es necesario subir el IVA, recortar en la sanidad, en las pensiones, en las prestaciones al desempleo, en los sueldos de los funcionarios, en inversiones públicas…?

¿No sería mejor recortar…

  • eliminando con carácter retroactivo las pensiones vitalicias de los presidentes, diputados y senadores?
  • bajando los sueldos de los alcaldes, los cuales se los fijan a su antojo?
  • eliminando coches oficiales y dietas a diputados que tienen pisos propios en Madrid, aunque supuestamente viven en otras provincias?
  • en asesores y en cargos de confianza que se ocupan de tareas de las que perfectamente se podrían ocupar funcionarios que tenemos suficientemente preparados?
  • en diplomáticos que no son necesarios, y dejar sólo un embajador y un cónsul en cada país?
  • en subvenciones a sindicatos, partidos políticos, CEOE y otras fundaciones opacas de amigos y familiares?

Con el ahorro generado por estas otras medidas se acabaría con la crisis en un rato. Entonces, ¿por qué no se toman estas medidas que están basadas en el sentido común y que no producirían ese daño que están produciendo las otras? Está claro que a nuestros políticos no les interesa que se tomen estas medidas. Además, les importa un carajo que protestemos en Facebook, en Twitter, en las calles… Porque ellos siguen cobrando cada mes sus sueldos y siguen disfrutando de sus beneficios sociales.

Vivimos en una democracia representativa, es decir, nosotros elegimos a los candidatos que más nos cautivaron con sus propuestas electorales para el congreso (a pesar de que las listas cerradas no nos permita elegir a los mejores), y les cedemos la confianza para que a su vez elijan también de forma democrática las leyes que se proponen. Pero con nuestros votos no les hemos regalado un cheque en blanco para que hagan lo que quieran. Les hemos cedido durante un tiempo limitado nuestra confianza para que obren de buena fe, es decir, para que actúen con corrección, de forma honesta, ética y responsable. Es necesario que se regulen las actuaciones de los políticos y que se les exija responsabilidades.

Yo no sé cómo hacerlo. Por eso, quiero preguntarte a ti qué podemos hacer para arreglar todo este entuerto. ¿Qué podemos hacer para que los políticos nos hagan caso y tomen las medidas adecuadas, y no las que nos afecta sólo a los demás y en nada a ellos? ¿Cómo podemos tocarles a sus propios bolsillos para que reaccionen, como reaccionaría el niño que no quería recoger su habitación?

Por favor, escribe aquí abajo un comentario con tu aportación. A ver si entre todos encontramos la solución adecuada.

Gracias.

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5 pensamientos en “¿Recortes…? ¿Por qué no te recortas tú la barba, cojones?

  1. Hola amigo Manu, una sencilla que no voy a desarrollar para no herir los sentimientos de nadie.
    Dejémonos de quejarnos y pongámonos a “producir”.
    Y remarco producir, que no trabajar, aunque para mucha gente pueda parecer lo mismo.

    saludos.

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  2. Hola, querido Ramón.

    Estoy totalmente de acuerdo contigo cuando haces la distinción entre “trabajar” y “producir”. Y me consta que cuando hablas de “producir” te refieres a trabajar pero de forma eficaz y logrando resultados, que no es lo mismo que trabajar calentando el asiento. Como hacen algunos que encima se jubilarán (si no lo evitamos entre todos) con pensiones vitalicias.

    Gracias por tu aportación. Te esperaré por aquí muchos días.

    Un abrazo.
    Manu

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    • Efectivamente, me refiero a trabajar con “pasión”, a disfrutar trabajando, a no importarte las horas que tienes que dedicar para conseguir tus sueños, a tener una motivación suficiente que no seas capaz de buscar alrededor tuyo algo que te haga parar, a todo eso me refiero con producir.
      Si todos ponemos pasión, en cuestion de meses estará todo arreglado, ahora si todos nos quejamos en cuestión de días todo estará peor.
      saludos

      Me gusta

  3. Me alegra participar con mi comentario en un blog en el que parece que priman las buenas formas y la moderación. De moderación y templanza de lo que adolece hoy nuestro entorno.
    Por aquí empieza mi primera propuesta . Es necesario mucho más entendimiento, muchas ganas de comprender las posiciones ajenas. Se peca de prejuicios, y el que manda nunca hace nada bien, y cuando se cambian los papeles más de lo mismo. Sólo se buscan culpas ajenas y poca reflexión.
    Quizás pedir un frente común entre los partidos políticos, sindicatos, patronal y la calle sea demasiado pedir. Lo que es exigible es más diálogo y comprensión. La solución a un problema económico tan complejo no puede ser una solamente. Son necesarias muchas medidas de muy distinta índole. Y algunas de las más importantes no dependen siquiera de nosotros, los españoles.
    Una primera propuesta en cuanto a recortes. El déficit es en gran medida debido a una hipertrofia del aparato del estado, un exceso de políticos y cargos que cobran de las arcas. En la sredes sociales se habla de más de 400.000 , un número exagerado :
    PRIMERA MEDIDA : hacer un CENSO EXACTO y PORMENORIZADO de todos los que cobran de cualquier forma del estado (ministerios,ayuntamientos, autonomías, empresas estatales…)

    En otro momento, más
    Un abrazo

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    • Hola José Manuel.

      Gracias por tu visita. Me siento muy halagado porque has definido este espacio como “un blog en el que priman las buenas formas y la moderación”. Efectivamente estos dos ingredientes aderezarán siempre esta web, porque me quiero rodear de gente como tú: moderada y educada.

      En cuanto a la medida que propones, estoy muy de acuerdo. Hay que disminuir de forma drástica las salidas de dinero para pagar a tanta gente que no produce nada.

      No creo que, como circula por Internet, en España haya unos 450.000 políticos. Si fuese así, entonces nuestro sistema habría “petado” ya. Pero me apuesto lo que quieras a que sí hay más de 150.000 políticos. Lo cual también es lamentable e inviable.

      Se critica a los equipos de fútbol grandes por pagar cantidades astronómicas a sus jugadores. Pero éstos generan mucho más de lo que ganan. Nos puede parecer una ordinariez y una injusticia, pero desde el punto de vista mercantil, es viable. Lo que es una ordinariez, una injusticia, y encima no es viable, es que los partidos políticos, y sobre todos los de “primera división”, estén sobredimensionados y financiados por los ciudadanos.

      El día que en España hayan listas abiertas podremos tener mejores políticos. Ahora, en los partidos no están los mejores, los mejores suelen estar trabajando en la empresa privada o desarrollando sus habilidades por cuenta propia. En los partidos políticos hay mucha gente que haciendo uso del clientelismos han ascendido hasta la cúpula sin haber demostrado ninguna valía durante el camino.

      En España, para entrar en una lista electoral no te exigen nada, cualquiera puede acabar siendo nuestro representante en el parlamento. Por eso, cuando hay una crisis como ésta, los políticos no son capaces de sacarnos de ella.

      Hay un montón de gente preparada, con vocación política, que no se mete en ningún partido porque saben que no van a llegar lejos, porque lejos sólo llegarán los “otros”; dicho en Román Paladino: sólo subirán los “pelotas”. Yo conozco personalmente a varios…

      José Manuel, apoyo tu propuesta: hay que hacer un censo exhaustivo de todos los políticos que cobran de cualquier forma del estado (ministerios, autonomías, diputaciones, ayuntamientos…).

      Gracias.
      Manu

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