¡Pásala!

Por fin ha llegado el día “D”. Tenía muchas ganas de compartir contigo la novela “Rendirse al amor”. En ella se narra una romántica historia realista que toda persona que se precie de creer en el amor debe leer.

He creado una nueva pestaña, arriba, en el menú horizontal, llamada “Rendirse al amor”, en la que periódicamente iré incorporando nuevos capítulos. Por eso, te ruego que estés pendiente de las actualizaciones que vaya haciendo, aunque te iré informando a través de Twitter y de Facebook.

En esta primera ocasión, te facilito este link para que accedas directamente a la primera entrega.

Espero que te guste y que vayas compartiendo conmigo tu opinión respecto de la novela.
¡Pásala!

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Examinemos a los profesores…

Siempre he pensado que el sistema educativo tradicional no funciona. En nuestro sistema educativo sólo se examina a los alumnos, no a los profesores.

En el proceso de formación intervienen principalmente dos actores: el profesor y el alumno. En España sólo se evalúa la capacidad de aprender, pero no la capacidad de enseñar. Por eso, hay profesores que presumen de tener un elevado índice de suspensos. Igual que un alumno es mejor estudiante en tanto que saca mejores notas (lo cual explica que ha aprendido más), un profesor será mejor enseñante, en tanto que el número de alumnos que aprueben sea mayor (lo cual demuestra que ha enseñado mejor).

Lo idóneo sería que el profesor enseñara y que un tribunal ajeno al profesor fuese el que examinara. De esta manera estaríamos a la vez evaluando al alumno y a su profesor. Y como resultado tendríamos un sistema educativo más eficaz y más justo. Porque… ¿cómo es posible que en un aula determinada, por ejemplo en el segundo B de ESO del instituto X haya un 80% de aprobados en matemáticas; y por ejemplo en el segundo C de ESO del instituto Y haya un 40% de aprobados en la misma asignatura? Si el temario impartido es el mismo, lo lógico sería que hubiese un porcentaje muy parecido de aprobados en todas las aulas y en esa asignatura, ya que las aulas se conforman de manera aleatoria y por tanto, debería de haber, salvo excepciones, una mezcla heterogénea de alumnos.

Si se disociara la enseñanza de la evaluación, en pocos años conseguiríamos que el nivel formativo de nuestra sociedad mejorara, y en consecuencia, en el futuro tendríamos mejores políticos que ahora.

¡Joder, al final tuvieron que salir los políticos…! ¡Están por todas partes! ¿Será que hay demasiados…?

Yo he venido aquí a hablar de mi libro

¿Te acuerdas del programa “Queremos Saber” que emitía Antena 3 allá por el año 1993 y que presentaba Mercedes Milá?

¿Y te acuerdas de aquella ocasión en la que se invitó al escritor Francisco Umbral (1932 – 2007) para que hablase de su libro “La década roja”, que acababa de ser publicado?

Cuando el programa estaba terminando el escritor le dijo textualmente a Milá: “Yo estoy dispuesto a levantarme y abandonar la mesa, porque yo he venido aquí a hablar de mi libro, y no a hablar de lo que opine el personal, que me da lo mismo, que para eso tengo mi columna y mi opinión diaria”.

Entonces no había blogs ni Facebook ni Twitter. En aquella época sólo unos privilegiados podían compartir sus ideas y opiniones con mucha gente, y lo hacían a través de una columna en un periódico; pero tampoco podíamos hacerles llegar nuestro punto de vista.

Hoy, gracias a los blogs como éste y a las redes sociales, todos podemos contar cosas, y lo más importante aún: podemos recibir las opiniones de otras personas, cuyos puntos de vista nos interesa conocer.

Pues bien, parafraseando al maestro Umbral hoy te digo: hoy por fin quiero empezar a hablar de mi libro…

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Las cajeras del Mercadona sólo me sonríen…

Llevo varias semanas comprando en uno de los ultramarinos que hay en mi barrio, y me siento muy bien por ello. Además de que la fruta está más rica, el tendero me sonríe al saludarme y me llama por mi nombre. Las cajeras del Mercadona sólo me sonreían…

Estoy seguro de que al señor Mercadona tener un cliente menos le importa un bledo, en cambio, para el tendero de mi barrio tener un cliente más puede ser la diferencia entre tener que cerrar su pequeño negocio o mantenerlo abierto. Estamos hablando de la pequeña diferencia que marca la gran diferencia.

Es un placer que el tendero te diga “te voy a poner la pechuga de pavo de tal marca que es la que te llevas siempre”. Sin duda, el céntimo de más (en algunos productos se paga de menos) que pagas en el ultramarino, bien lo merece, porque a cambio recibes un mejor servicio y un trato personalizado, y en estos tiempos se agradece…

Por supuesto, comprando en el ultramarino de mi barrio estoy fomentando el pequeño comercio, estoy mejorando la economía de mi barrio y de mi ciudad, y además contribuyo a que cerca de mí haya algún parado menos. ¡Ah!, y contamino menos porque voy andando.

Lo único que echo de menos de Mercadona es que cuando yo llegaba las puertas se abrían solas…

Suspenso para el profesor de Física de mi hija

Mi hija me dijo hace un mes: “papá, el profesor de Física me ha quitado dos puntos en el examen que hice el martes, y sólo por haber cometido dos faltas de ortografía. De un 9 me ha pasado a un 7”.

Y yo le contesté: “vaya, pues mañana iré a hablar con tu profesor”.

“Gracias, papá. Ese 9 me va a venir muy bien para mi nota final”, me dijo ella.

“No te confundas cariño, que voy a hablar con tu profesor para que te suspenda el examen. Ya te he dicho muchas veces que debes cuidar tu ortografía.”

Cuando mi hija me envía algún sms y no le contesto, ella sabe que mi silencio se debe a que su mensaje contiene alguna falta de ortografía o de sintaxis, de manera que lo revisa y me lo reenvía. Al principio, en varias ocasiones, me llegó a enviar hasta cuatro veces el mismo mensaje. Ahora, el 90% de sus sms están correctamente redactados.

Puede que yo parezca un gilipollas profundo, pero mi peque cada vez escribe mejor…

Siempre he sabido que para conseguir algo que nunca he tenido, tendría que hacer algo que nunca antes hubiera hecho.

¿Detrás mía o detrás de mí?

Esta mañana llegué y me puse en la cola, y un señor de unos sesenta años que estaba sentado a dos metros me dijo: “Usted va detrás mía”. Me llamó de usted, lo cual me fastidió mucho, porque… es evidente que soy asquerosamente joven. ¿Acaso es porque tengo alguna cana desperdigada en mi perilla?

Lo cierto es que aunque me sentí un poco agraviado porque aquel señor me llamó de usted, me sentó aún peor escuchar “detrás mía”.

Hay expresiones que, además de ser sintácticamente incorrectas, molestan cuando se escuchan.

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¿Recortes…? ¿Por qué no te recortas tú la barba, cojones?

Actualmente, en Facebook y en Twitter, que son dos fieles termómetros de lo que se cuece en la actualidad en nuestra sociedad, hay básicamente tres tipos de mensajes claramente diferenciados:

  • Por un lado están los post que giran en torno a la clase política: burla, mofa, escarnio… contra los políticos en general y contra el gobierno en particular, por las medidas que está tomando para vencer a la crisis. Estos mensajes son una clara mayoría, lo que significa que una mayoría de la población está bastante mosqueada e indignada por la situación actual y contra los que supuestamente la tienen que solucionar.
  • Por otro lado están esos mensajes que tratan sobre el amor, la amistad, la felicidad… Estos mensajes, que no son mayoritarios, denotan claramente que hay una parte de la población que aunque también está indignada, prefiere mirar hacia el lado opuesto, con la esperanza de que siempre nos queda la salud, el amor, la amistad… aunque el paro y los recortes estén aumentando.
  • Y por último están esos mensajes del tipo: “estoy en un chiringuito de la playa de El Palmar tomándome una cañita fresquita y aquí tienes una foto para que me veas”. Estos mensajes, que son minoritarios, provienen de personas que aunque también están crispadas, no están dispuestas a cambiar su forma de vida por culpa de la situación actual.

Lo cierto es que aunque casi todo el mundo está furioso con los políticos, a final de mes, estos van a cobrar sus sueldos, íntegros y sin excepción.

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